Ford Racing afronta Pikes Peak con nueva filosofía eléctrica
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Ford Racing afronta Pikes Peak con nueva filosofía eléctrica

Ford Racing regresa a Pikes Peak con el Super Mustang Mach-E y Romain Dumas, marcando el cierre de un ciclo eléctrico con tecnología de vanguardia.

18 Haziran 2026·5 dk okuma·800 kelime

Ford Racing regresa a Pikes Peak con el Super Mustang Mach-E y una nueva filosofía

La edición 103 de la Pikes Peak International Hill Climb vuelve a contar con la presencia de Ford Racing, y esta vez lo hace con uno de los proyectos más ambiciosos y simbólicos de su historia reciente en la competición. El protagonista es el Super Mustang Mach-E, un vehículo que condensa años de desarrollo tecnológico en propulsión eléctrica y que llega a la mítica montaña de Colorado con una misión clara: demostrar hasta dónde puede llegar la ingeniería eléctrica de Ford y, al mismo tiempo, cerrar un capítulo apasionante en su trayectoria deportiva.

El número 310: mucho más que una cifra

Uno de los detalles más llamativos del Super Mustang Mach-E en esta edición de Pikes Peak es el número que lucirá en su carrocería: el 310. Lejos de ser una elección arbitraria, este número esconde un significado profundo. El tres hace referencia a la tercera participación de Ford con propulsión 100% eléctrica en la competición, mientras que el diez conmemora la décima vez que el fabricante de Dearborn se presenta en la legendaria subida a la montaña.

Este número conecta directamente con el legado reciente de Ford en Pikes Peak. Antes del Mustang Mach-E, la marca estadounidense se presentó con la SuperVan 4.2 y posteriormente con la F-150 Lightning SuperTruck, dos máquinas que fueron sentando las bases tecnológicas sobre las que ahora se construye este nuevo capítulo. Cada participación ha supuesto un paso adelante, y el 310 es la culminación de ese camino.

Romain Dumas: el piloto perfecto para domar 1400 caballos

Para enfrentarse a los 156 giros y más de 1500 metros de desnivel que plantea la subida al Pikes Peak, Ford ha confiado una vez más en Romain Dumas, uno de los pilotos más completos y experimentados del mundo en esta disciplina. El francés, ganador en múltiples ocasiones de la carrera y con un palmarés que incluye victorias en Le Mans y en el Rally de Pikes Peak con vehículos eléctricos, es la persona ideal para exprimir al máximo los 1400 caballos de potencia que ofrece el Super Mustang Mach-E.

La combinación de un piloto de su categoría con una máquina tan extrema no es casualidad. Ford necesita a alguien capaz no solo de ser rápido, sino de gestionar la energía, interpretar los datos en tiempo real y colaborar con los ingenieros para seguir refinando la tecnología que, más tarde, se trasladará a los vehículos de producción.

Tecnología de vanguardia: baterías, regeneración y gestión térmica

El Super Mustang Mach-E no es simplemente un automóvil de competición. Es un laboratorio sobre ruedas. Ford ha incorporado en este vehículo algunos de los avances técnicos más relevantes de su departamento de electrificación, y Pikes Peak servirá como banco de pruebas definitivo para validarlos en condiciones extremas.

  • Sistema de baterías de 50 kWh compuesto por celdas de polímero de litio NMC (Níquel-Manganeso-Cobalto) de ultra alto rendimiento, diseñadas para ofrecer la máxima densidad energética posible.
  • Capacidad de regeneración de energía mejorada gracias a un innovador proceso químico en las baterías, que permite recuperar una mayor cantidad de energía durante las frenadas y las secciones de bajada del trayecto.
  • Novedosa gestión térmica del paquete de baterías, fundamental para mantener el rendimiento óptimo durante toda la subida, donde los cambios de temperatura y la altitud representan retos constantes.
  • Sistema avanzado de frenos de carbono, otro componente que se pone a prueba en la montaña y que podría influir en el desarrollo de futuros modelos de alto rendimiento.

Según Mark Rushbrook, director de Ford Performance, el Super Mustang Mach-E ha sido configurado a 799 voltios, un nivel de voltaje que permite una mayor eficiencia en la transmisión de potencia. Además, el vehículo pesa 118 kilos menos que el modelo presentado el año anterior, lo que supone una mejora significativa en la relación potencia-peso. La carga aerodinámica alcanza las 6900 libras, superando en todos los parámetros clave a la F-150 Lightning SuperTruck que compitió en ediciones anteriores.

El cierre de un ciclo: ¿el final de la era eléctrica pura en Ford Racing?

Más allá de los datos técnicos, la participación de Ford en la edición 103 de Pikes Peak tiene una carga simbólica muy especial. Todo indica que el Super Mustang Mach-E podría ser el último vehículo puramente eléctrico con el que Ford compita en esta categoría. La marca ha reconocido que gran parte de su catálogo comercial volverá a los motores de combustión convencionales y a los sistemas híbridos, alejándose por el momento de la apuesta total por la electrificación que marcó su estrategia de los últimos años.

Con el Super Mustang Mach-E, Ford considera que ha llegado al límite de lo que puede conseguir en términos de velocidad y rendimiento con propulsión 100% eléctrica en el ámbito de la competición. Este ciclo, que arrancó hace cinco años con el primer Mustang eléctrico de competición, cierra con una máquina que representa el punto más alto alcanzado en ese camino de aprendizaje e innovación.

Pikes Peak como laboratorio: la transferencia tecnológica al automóvil de calle

Aunque el foco mediático se concentra en los tiempos de carrera y en la espectacularidad del vehículo, el verdadero objetivo de Ford en Pikes Peak siempre ha tenido una dimensión más amplia. Cada vuelta al circuito de montaña es también un experimento científico cuyos resultados se traducirán, tarde o temprano, en mejoras para los coches eléctricos e híbridos de producción que llegarán al mercado en los próximos años.

La gestión térmica avanzada, las baterías de alto rendimiento, los sistemas de regeneración de energía o los frenos de carbono no son solo soluciones para ganar en Pikes Peak. Son soluciones que mejorarán la autonomía, la seguridad y la experiencia de conducción de los clientes de Ford en todo el mundo. En ese sentido, la montaña sigue siendo, un año más, el mejor escenario posible para escribir el futuro de la movilidad eléctrica.

Con el Super Mustang Mach-E, Ford Racing despide una era con la frente muy alta, dejando una huella tecnológica que marcará el desarrollo de sus vehículos durante la próxima década.

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